Quien vive pasando los años
malgasta tiempos mejores,
arruina la fe en el futuro,
desprecia el presente sufrido:
concluye en rutina y hastío.
Quien conoce poco la vida,
alegre y desenfrenada,
contagia el tedio, el desánimo,
abruma a la paz, a la calma:
convierte los Todos en Nada.
Quien piensa mal por costumbre,
carece de luz y deprime,
mitifica al banal y mediocre,
reprende al cuerdo razonable:
consigue ya el mejor olvido.
Quien burla soberbia a la risa,
infiere en asuntos ajenos,
trastorna al débil y al necio,
seduce al tonto ignorante:
merece ya el mayor desprecio.
Quien vive siempre viviendo,
procurando dejar vivir,
deseando la suerte adversa,
sentando un vivo a la mesa:
tiene más corazón que cabeza.
Quien ofrece paz y armonía,
combina amor y respeto,
tolerancia y sabiduría,
incansable solidaria:
resulta casi imprescindible.
Quien transmite bondad sin engaño,
regala poemas y flores,
dialoga despacio, de frente,
perdona el error, consiente:
alcanza la gloria no inerte.
Quien vive los años consciente,
camina erguida y radiante,
contagia la ilusión viviente,
junta al cobarde y al valiente:
merece ser mi amiga eternamente.
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