Dicen que vuela una paloma,
que a veces es blanca,
que a veces es negra.
Dicen que vuela una paloma
sobre un cielo mudo,
que es mi alma entera.
Dicen que abre las alas
en una ancha plaza
para no perderlas.
Que en un monte bajo
se posa y se crece
porque ella en lo alto
casi todo lo puede.
Que desde un Tibidabo
divisa mi frente
que es como un espejo
donde nadie se pierde.
Y sube La Rambla,
y baja en silencio,
y compra unas flores
que huelen a incienso.
Y silba con Gracia,
y calla un momento,
y advierte en la esquina
la mujer de otros tiempos.
Y admira en Familia
La Sagrada sin fin,
que es la obra eterna
que atropelló a Gaudí.
Y aunque infinito
en su cripta descansa,
a su Parque con G
el Maestro se escapa.
Y se posa en Cristobal
porque es un Colom;
le ensucia la cara
y le cambia el color.
Y se baña entre playas
que son como eternas,
y se mira en el océano
de la mar traviesa.
Y se empapa en la Costa
porque es como ella:
es brava y es agua,
y a veces es tierra.
Dicen que vuela una paloma,
ella sabe que sólo una
se parece a Barcelona.
Dicen que vuela una paloma,
ella sabe que me gusta
porque no se parece a las otras.
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